Reseña:
Me gustaría remarcar
con gran énfasis esta historia que me ha maravillado hasta las
neuronas de mi cerebro (¿tendré alguna?). Escalofriantemente
atractiva y encantadora, Algo Más que Palabras me ha cortado
literalmente la respiración (sí, me morí y ahora estoy en modo
zombie para cumplir mi último cometido. Estoy mal de la
chaveta, no me hagan caso). Es asombrosa la grandiosidad y fluidez
de las palabras en la pantalla de mi ordenador (que es donde lo leo,
obviamente; de momento). Me fascina como Tammy fue capaz de crear
una historia tan llena de fantasía y misterio, el leer cómo Mía
Wyler tiene en su mano un libro que ella escribió con su propia
mano pensando en un compañero de colegio, dibujándolo con tinta y
palabras de la manera más caballerosa según la época en que se
basa la historia.
Pero esto no lo hace por
enamoramiento, más bien por ira, porque la forma tan abismal y fría
con que acaba por “matar” al protagonista la lleva a pensar en
la razón por la cuál lo hizo.
Ese sentimiento vacío
que la corroe, sintiendo que nadie comprende sus sentimientos hacia
lo que ella hace. El vivir día a día siendo la rarita de la
escuela, siendo acosada por Alec. Y, de pronto, toda la historia
cobra vida propia. Ahora que lo pienso con detenimiento, Harry
Potter no tenía de qué quejarse cuando se adentró en el Diario de
Riddle, ya que él no sufrió de maldición, ni mucho menos ponía
en riesgo su integridad física.
Pero las vueltas que dan
Alec y Mía intentando parar esa maldición, lo que ella tiene que
hacer para que Alec no sufra daño por la noche (no es exactamente
así, pero no doy mucho detalle por si alguien no lo ha leído
todavía)... Toda una comedera de coco tremenda que te deja sin
habla y con la mosca tras la oreja.
Lo más interesante son
las peleas y disputas, los secretos y los misterios del pasado, lo
que ocurrirá después y lo que no. Toda una enredadera de opciones,
posibilidades, sucesos falsos y verdades que ya ni siquiera sabes en
qué pensar hasta que se solucionan los problemas. Yo quedé mareada
en una parte en específico (no recuerdo cuál), y no podía salir
de mi propia telaraña de posibilidades.
A todo ésto, quiero
decir las cosas menos positivas. No es nada relativo a la crítica,
sino más bien al uso de los guiones, las comas y los puntos y las
faltas. He detectado varias faltas de ortografía, pero nada
importante; he visto mayores pifiadas en los libros de Oscuros,
de Lauren Kate, ¡lo juro! (¿a quién mi**** se le ocurrió
cambiarle el nombre?). Lo de los puntos y comas: has de tener
presente, Tammy, que no siempre se pueden estar poniendo comas; es
aconsejable que, cuando vayas a explicar otra acción, pongas punto
antes de seguir (sin embargo es un problema que con la práctica
diaria se te queda; además no es muy grave).
En cambio lo de los
guiones...
—Dudo
mucho que alguien haya pasado por esto antes.—Comento
desdeñoso haciendo que ella echara chispas por los ojos, bien eso
era mas divertido, al menos podía hacerla enfadar y estaba
reparando en su presencia. —Y de haberlo echo, dudo aun mas que
hayan subido sus proezas a internet.
—¿Tu
que sabes?—Esgrimió Mía ignorando sus palabras. —Para tu
información, internet sirve para algo más que solo buscar sexo.
(Cita del capítulo 5:
Incomodidades)
Lo que en verdad
tendrías que hacer se explica en la primera lección de
Clases de Escritura. Quiero que lo tengas muy en cuenta, y cualquier duda
puedes preguntárnoslo.
Pero creo que en lado
positivo hay más cosas que en lo negativo. Aún así, no te duermas
en los laureles, Tammy. No soy una crítica licenciada ni nada
parecido, pero créeme que prometes mucho. Y no lo digo solo yo: mis
hermanos Daniel y Alexander también opinan lo mismo (sí, ellos
también han leído tu historia).
Mucha suerte con tus
proyectos próximos y más recientes y mucha salud y felicidad.
Judith Williams